viernes, 4 de diciembre de 2015

Nos vemos, puta

Uno puede esperar encontrarse casi de todo caminando por una ciudad, pero si uno lo hace por ésta lo que no puede esperar es no encontrarse con la mierda de los demás desparramada por cualquier parte. Esta tarde no podía ser una excepción. Y aquí está, nada más salir del portal. Bien apoyada en un árbol, de esos que no hace mucho nos daba miedo nos fuesen a caer en la cabeza. Como si hiciese bonito o fuese a embellecer en algo el paisaje urbano.

No cuesta nada llamar para que pasen a llevarse los viejos enseres de nuestros inmuebles. Pero no. Preferimos dejar la mierda bien al alcance de cualquiera, como si no molestase. En una ciudad en la que nadie se siente de ella, en la que todo el mundo se siente de paso, es normal que ésta no se cuide ni nos preocupemos por mantenerla limpia entre todos. Esto sería lo lógico, lo normal, lo que cualquiera haría en su propia casa. Pero es que Madrid no es de nadie, nadie la siente su casa porque todos estamos de paso y muy pocos son los que son de aquí.
Nada importa quién esté al frente de sus instituciones. No nos engañemos. A esta ciudad le come la mierda por culpa de quienes la habitamos, de quienes la paseamos, de quienes la sufrimos, de quienes (en muchos ocasiones a nuestro pesar) la olemos. Caminar sin tener que sortear cagadas de perro es algo inaudito. Y no hay equipo de limpieza que lo resista, porque siempre serán más aquellos que, incívicamente, se dedican a, por ejemplo, dejar colchones usados en mitad de la calle.
En la calle Luchana, no hace muchas tardes, esperando cambiase el semáforo a verde cerca de la boca de metro Bilbao, vi a dos amigas próximas a la treintena que se despedían la una de la otra. Una de ellas, la que se disponía a bajar al metro, mientras descendía los primeros peldaños le arrojaba una bolsa de papel hecha una bola mientras le decía:  “nos vemos, puta”.  No se que me sorprendió más, si la agradable y cariñosa dedicatoria de la chica o que dejasen tirado en el suelo una bola de papel marrón para ¿deleite? de todos. En cualquier caso ni la puta, ni la menos puta pero muy guarra, parecieron darle a aquel hecho la menos importancia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario